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miércoles, 22 de febrero de 2012

Enemigos del pueblo

Hacía tiempo que no publicaba en redes sociales. No es bueno que sepan de las aficiones, gustos, intereses o afinidades ideológicas de uno. Hay gente perra que luego te la puede jugar a la mínima. Pero lo de estos días en Valencia es el colmo del esperpento. Clama al cielo, si es que existe.

viernes, 8 de julio de 2011

A este lado de la orilla

Hoy estaba viendo la disputa que manténían vía tuits Ignacio Escolar y Carlos Carnicero, periodistas de renombre y de profundas convicciones escoradas a la izquierda. Se jugaban su credibilidad como periodistas, y a la lucha se unía Juan Ramón Lucas, otro jornalista de los medios que ha ido de uno en otro hasta que ha dado con una opción medianamente sedentaria. Mañana seguirán posteandose y, al menos a mí, me resulta entretenido el asunto, siempre y cuando sean respetuosos y no acaben como el rosario de la Esteban

Habría que preguntarse que es la izquierda de hoy. Son señores con servicio doméstico como la mayoría de gente de ideología conservadora (ojo, que hay obreros de derechas y muy de derechas), con pisos e incluso chalets en pleno centro de Madrid y si me apuran, un chófer que les viene a recoger siempre que lo desean. Por alguna razón decidieron verse como progres, quizás por tradición familiar, y se insertaron en el partido más representativo de la denostada izquierda española, el Obrero Español. O bien pasan por gente humilde e igualmente culta, que vive en un pisito en Madrid o a las afueras y que no ve como un inconveniente el uso del trasnporte público. Cuestión importante. No quiero dar a entender que poseer ciertas ideas lleve unido, de forma necesaria, un estilo de vida pero, por favor, un poco de decoro...

Volviendo al tema, Escolar y Carnicero, con varias décadas de distancia, me parecen buenos profesionales. Creo, y es opinión puramente personal, que los periodistas afínes a la izquierda pueden llegar a ser críticos con esta, mientras que los conservadores difícilmente dispararán críticas contra su propio tejado. Ambos andan cuestionando las decisiones del PSOE desde dos medios distintos: Escolar en Público, que deriva hacia posiciones socialistas; Carnicero -aunque cada vez me cuesta más encontrarle, salvo entradas bastante acertadas en su blog personal- en PRISA, un conglomerado de empresas que ha perdido el norte desde que falleció Jesús de Polanco.

Los reputados periodistas se han enzarzado en una batalla verbal acerca de cómo y con qué instrumentos (sobre todo económicos) se fundaron La Sexta y Público, propiedad de Mediapro, que a su vez está en manos de Jaume Roures. Todo un embrollo. Personalmente me interesaría saber si es cierto que RTVE financió la creación de ambos medios. Aquí llega el kit de la cuestión. El asunto mañana dudo que sea trending topic, y si llega a serlo será por el afán de ver a dos tipos bien valorados echándose cosas en cara. De la financiación ilegal, nada de nada. 

Y es que el español medio no se indigna por casos de corrupción. Incluso no debe ver con malos ojos que le mangoneen mientras que las cosas funcionen igual que cuando se acostó la noche anterior (véase Camps).  Por eso ni se molesten señores dirigentes, que nadie les va a tachar de ladrones. Según un estudio de la Fundación de Cajas de Ahorro (FUNCAS) en junio, la economía sumergida en nuestro país asciende al 24% del PIB. Todo un hito.

Es cachondo, pero si España se sostiene a duras penas es por el trabajo encubierto. Siendo así, se entiende que gran parte de la ciudadanía pase por alto estas "vicisitudes" de los políticos. El dinero sigue estando donde antes, pero ahora en vez de pasar por encima de la mesa, lo hace por debajo. Menos mal que aún existen ciertos mecanismos que velan por el interés del Estado. Es el Poder Judicial, que ve indicios de delito en la acción cometida por fulano de tal. Aunque es un ejemplo, la Justicia se encarga de juzgar, valga la redundancia, y el Cuarto Poder de determinar si ese señor va a ser culpable o no ante los ojos de la ciudadanía.

La peculiaridad -que se suele repetir esta vez sí y la otra, también- se atisba cuando en los medios se oyen palabras como "imputado", "inculpado", "culpable de", "testigo", en referencia a personas públicas que han incurrido en delitos contra el Estado y la Hacienda Pública. Tras unos meses de revuelo y lío en los juzgados, pocas veces vemos al malhechor en cuestión cumpliendo condena. No suele acabar en prisión y si lo hace, tiene un millón de euros para pagar su fianza. Cuando abandona su periplo penitenciario, tras días e incluso meses de sufrimiento en una jaula de oro, ya no es noticia.

Debajo del colchón de latex, a unos 24 centímetros por encima de la dignidad del pueblo se encuentra la libertad del individuo. Valor: todo el dinero que puedas acumular.

miércoles, 22 de junio de 2011

La ley del Talión

Una década después de los atentados que sumieron a Estados Unidos en una crisis sin precedentes, el pueblo norteamericano aclama la muerte de Osama Bin Laden. Su asesinato a manos de las fuerzas de élite del ejército estadounidense en Pakistán no sólo ha significado la vulneración de la Carta de Derechos Humanos. Ha puesto de manifiesto la capacidad norteamericana para actuar de manera impune en cualquier lugar del mundo.


Son cientos de miles los estadounidenses que salieron a celebrar la muerte del líder de la organización terrorista Al Qaeda como si de una hazaña nacional se tratase. Se congratulaban de un asesinato desproporcionado. Resulta paradójico. Ciudadanos del país que actúa como baluarte en defensa de la democracia y la libertad se alegran de la desgracia humana. A finales de 2001, Osama fue señalado como el instigador de la masacre de las Torres Gemelas. En 2004 reconoció de manera pública mediante un video su implicación directa en los atentados ocurridos en Nueva York.  La sociedad civil, por aquel entonces y gracias a los poderes públicos, ya había sido educada para odiar al líder yihadista, hubiese sido o no culpable. Era la excusa ideal para librar una guerra contra el llamado eje del mal. Batalla perfecta para los intereses de las altas esferas de Estados Unidos e Israel, su fiel cómplice, en un enclave decisivo: Oriente Medio.


Los Juicios de Núremberg, celebrados tras el final de la Segunda Guerra Mundial constituyeron todo un hito en la historia de la democracia. Dirigentes y colaboradores del régimen nazi fueron juzgados por crímenes de guerra y de lesa humanidad en base a sus actuaciones desmedidas durante la contienda. Muchos de los delitos se cometieron contra el pueblo judío, que sufría desde hacía ya demasiados años la tortura psicológica nacionalsocialista. Los procesos llevados a cabo en la ciudad alemana que les da nombre supusieron un ejemplo de actuación. Sentaron el precedente del actual Tribunal Penal Internacional, fundado en La Haya en 1998 y que se encarga de juzgar a personas acusadas de dichos crímenes. Detener a Osama y ponerle a disposición de la Corte de la Haya hubiese sido la solución más lógica y ejemplarizante. No para los norteamericanos.


Estados Unidos se rige por otro tipo de preceptos, más cercanos a la costumbre que a la propia ley. Uno de ellos es el ojo por ojo, diente por diente. Quien la hace la paga. Es la ley del Talión, que aparece reflejada en el Antiguo Testamento, texto clave para el judaísmo. Una idea que parece rondar demasiado a menudo por la cabeza de los altos estamentos norteamericanos y que viene a presentarse como solución para los problemas de la nación. Hasta el presidente Obama, autoproclamado defensor de los Derechos Humanos, ha variado sus convicciones una vez instalado en la Casa Blanca. “Se ha hecho justicia” afirmaba en el discurso que dirigió al pueblo estadounidense tras conocerse la noticia de la muerte de Bin Laden.


Las circunstancias del asesinato de líder yihadista aún no están aclaradas. Existen diversas versiones que las autoridades de Estados Unidos son incapaces de poner en común. Ni siquiera se ha probado de forma pública que sea Osama Bin Laden. Todo ello no hace más que acrecentar la ira de unas facciones extremistas que desean la aniquilación de Israel y de Occidente. Osama, enfermo, ya no estaba en posición de liderar ninguna organización terrorista, era más bien un símbolo. Con acciones como esta se fomenta el odio de los islamistas radicales. Un sentimiento que señala a Israel como autor intelectual del asesinato y a Estados Unidos como el brazo ejecutor.

Nadie exime de su culpa a Bin Laden. En el año 2002 afirmó: "la guerra es entre nosotros y los judíos. Cualquier país que siga los pasos en la misma trinchera que los judíos solo se puede culpar a sí mismo". Sería de necios pensar que no ha participado en los numerosos atentados acaecidos en la primera década del siglo XX. Pero también habría que serlo para no considerar inmoral su muerte. No por el hecho de haber acabado con su vida sino por cuan bajo ha caído el país más democrático del mundo a la hora de hacerlo.

sábado, 19 de febrero de 2011

Una casa empezada por el tejado

El informe publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) pone en evidencia la actitud de su ex Director Gerente, Rodrigo Rato, en los años previos a la crisis. Tras abandonar el cargo en 2007 debido a motivos personales, en la actualidad dirige Caja Madrid. José Luis Rodríguez Zapatero exculpó al economista español ya que "podía haber pasado lo mismo con cualquier otro director gerente". La actuación de organismos como el FMI o el Banco Mundial (BM) es cuestionada debido a su ineficacia económica.
Según datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) a finales de 2010, el parqué inmobiliario en España tenía más de tres millones de viviendas vacías. Entre los muros vacíos de estas edificaciones se encuentra gran parte de la riqueza generada en nuestro país en los últimos lustros. Las personas que carecen de una vivienda digna aumentan. La Campaña de las Personas sin Hogar realizada en 2009, asegura que son 30.000 los individuos sin techo en España.

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